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Once estados, junto con el gobernador de Kentucky, han tomado acciones legales contra la administración Trump, desafiando lo que describen como condiciones ilegales adjuntas a fondos federales esenciales para la preparación ante desastres y terrorismo. Los estados predominantemente demócratas, incluyendo Michigan, Oregón y Arizona, presentaron una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en el Tribunal de Distrito de EE.UU. en Eugene, Oregón. Su principal preocupación gira en torno a severas restricciones impuestas al plazo para gastar subvenciones de emergencia y seguridad nacional, así como un nuevo requisito que obliga a los estados a presentar cifras de población excluyendo a individuos removidos bajo leyes migratorias para calificar para la financiación.\n\nLos estados argumentan que estas nuevas estipulaciones crean obstáculos innecesarios para acceder a fondos críticos de seguridad pública y respuesta a emergencias. Acusaron a la administración Trump de intentar intencionalmente reducir la influencia de FEMA y trasladar más responsabilidad a los estados, lo que podría conducir a un sistema fragmentado de respuesta a desastres a nivel nacional. Según la demanda, este cambio socava un enfoque federal coordinado para la gestión de emergencias.\n\nUn portavoz del DHS respondió diciendo que los cambios son parte de un esfuerzo cuidadoso y razonable para asegurar que los fondos federales se usen eficientemente y estén alineados con las prioridades de la administración y las amenazas actuales a la seguridad nacional. FEMA distribuye anualmente miles de millones de dólares a través de subvenciones destinadas a ayudar a estados, tribus y territorios a mantener la preparación ante emergencias. Estos fondos se usan para diversas necesidades como pagar personal, capacitación y compra de equipos.\n\nLa demanda desafía específicamente dos programas de subvenciones: la Subvención para el Desempeño en la Gestión de Emergencias (EMPG) de 320 millones de dólares y el Programa de Subvenciones para la Seguridad Nacional de mil millones de dólares. Las asignaciones EMPG dependen de las poblaciones estatales según datos del Censo de EE.UU. Sin embargo, justo antes de que terminara el año fiscal el 30 de septiembre, los estados fueron notificados de sus montos de subvención. Al día siguiente, FEMA emitió una "retención de fondos" en todas las subvenciones, exigiendo que los estados presentaran datos poblacionales certificados excluyendo a individuos removidos bajo leyes migratorias. Los fondos solo se liberarían una vez que FEMA revisara y aprobara las metodologías de conteo poblacional de los estados.\n\nLos demandantes describen este requisito como arbitrario e irrazonable, señalando que los estados no tienen datos poblacionales en tiempo real y que es responsabilidad del DHS rastrear las remociones relacionadas con inmigración. Además, las agencias federales están legalmente obligadas a usar datos del Censo para la asignación de fondos. Otro cambio importante en las reglas de subvenciones fue la reducción del período de gasto de tres años a solo uno, lo que, según los estados, dificulta significativamente el uso efectivo de los fondos y hace que gran parte del dinero sea casi inutilizable.\n\nLos gobiernos locales y estatales dependen en gran medida de estas subvenciones. Por ejemplo, Arizona afirma que la mitad de sus operaciones de gestión de emergencias dependen de los 6.6 millones de dólares de financiamiento EMPG. El departamento de emergencias de Oregón advierte que sin financiamiento EMPG, alrededor de dos tercios de sus condados podrían perder la capacidad de realizar funciones básicas de gestión de emergencias. Esta demanda sigue a una serie de desafíos legales a los cambios y cancelaciones de financiamiento de FEMA por parte de la administración Trump, reflejando el deseo declarado del presidente de reducir el papel de FEMA y trasladar más responsabilidad a los estados.