El cambio climático y el conflicto se combinan para profundizar las crisis de salud globales

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Perspectivas Clave
Los hechos centrales revelan que de 1995 a 2015, los conflictos causaron más de 10 millones de muertes infantiles y triplicaron las tasas de mortalidad entre mujeres en edad reproductiva en zonas de conflicto intenso.
Además, más de 60,000 muertes relacionadas con el calor afectaron a 32 países europeos durante los veranos extremos de 2022 y 2024, impactando desproporcionadamente a las mujeres.
Los principales actores involucrados directamente incluyen poblaciones afectadas por conflictos, especialmente mujeres y niños, mientras que grupos periféricos incluyen proveedores de salud y gobiernos regionales que enfrentan interrupciones en las cadenas de suministro.
Históricamente, paralelos con zonas de conflicto prolongado como Siria muestran cómo la guerra interrumpe la infraestructura sanitaria y los esfuerzos climáticos, subrayando el desafío persistente de la desviación de recursos durante crisis.
De cara al futuro, escenarios optimistas prevén una mejor integración de la adaptación climática con la construcción de paz, aprovechando herramientas científicas como el Índice de Vulnerabilidad al Conflicto Climático, mientras que los escenarios de riesgo involucran crisis de salud escaladas y emisiones derivadas de actividades militares en curso.
Las autoridades regulatorias deberían priorizar tres acciones: primero, mejorar los sistemas de alerta temprana basados en datos sobre clima y conflicto; segundo, asignar fondos de emergencia para proteger la infraestructura sanitaria en zonas de conflicto; y tercero, imponer mandatos más estrictos de reporte y reducción de emisiones en operaciones militares.
Estos pasos varían en complejidad pero colectivamente ofrecen un potencial significativo para mitigar las amenazas de salud relacionadas con el clima y el conflicto entrelazados.