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UCLA ha estado en el centro de una batalla legal en desarrollo con la Ciudad de Pasadena y la Rose Bowl Operating Company sobre los planes para trasladar sus partidos de fútbol americano en casa desde el histórico estadio Rose Bowl al SoFi Stadium en Inglewood. A pesar de tener un contrato de arrendamiento para jugar en el Rose Bowl hasta 2044, la universidad aparentemente ha dejado claro su intención de abandonar el recinto, lo que provocó una demanda presentada el miércoles. La Ciudad de Pasadena y la Rose Bowl Operating Company, que administra el estadio de 103 años, afirman que este movimiento es una "profunda traición a la confianza." El asesor legal externo de UCLA informó a los funcionarios de la ciudad a principios de este mes que la decisión de reubicar fue aprobada por el liderazgo universitario y los legisladores estatales tras una exhaustiva evaluación.\n\nLos funcionarios de Pasadena han expresado una gran frustración, señalando que los contribuyentes han invertido más de 150 millones de dólares en renovaciones junto con otros 130 millones refinanciados en bonos para mantener el Rose Bowl actualizado y funcional. El estadio ha sido el hogar de UCLA desde 1982, y la demanda enfatiza que algunos compromisos son demasiado importantes para ser descartados en favor del lucro. La queja destaca una preocupación más amplia de que los intereses financieros están eclipsando tradiciones de larga data que dan a instituciones como UCLA su carácter y valor comunitario.\n\nEn respuesta a la demanda, la Vicecanciller de Comunicaciones Estratégicas de UCLA, Mary Osako, declaró que no se ha tomado una decisión final sobre la ubicación futura de los partidos en casa. Además, el abogado de UCLA confirmó que los Bruins continuarán jugando en el Rose Bowl durante el resto de la temporada actual de fútbol americano. La universidad también disputa las afirmaciones de que las conversaciones preliminares sobre un traslado a SoFi Stadium violan su contrato de arrendamiento, argumentando que estas discusiones no constituyen un incumplimiento material que justifique acciones legales.\n\nLa demanda busca una orden judicial para obligar a UCLA a respetar su contrato de arrendamiento existente, advirtiendo que abandonar el Rose Bowl podría causar daños monetarios que superen los mil millones de dólares para la ciudad y sus residentes. Las cifras de asistencia añaden otra capa de complejidad, con los partidos en casa de UCLA en el Rose Bowl atrayendo una multitud promedio de solo 35,253 esta temporada en un estadio con capacidad para casi 90,000. Esta baja asistencia contrasta con la asistencia de la temporada pasada en la Big Ten, donde UCLA promedió alrededor de 46,805 aficionados por partido. Parte del desafío de asistencia se debe a la distancia del Rose Bowl: ubicado a 26 millas del campus, requiere un viaje de ida y vuelta de dos horas para muchos aficionados.\n\nPor otro lado, el SoFi Stadium, inaugurado en 2020, es el hogar de los Rams y Chargers de la NFL de Los Ángeles. Ofrece una experiencia más moderna con 77,000 asientos y más de 260 suites de lujo, y está situado aproximadamente a 13 millas del campus de UCLA, haciéndolo físicamente más cercano. Sin embargo, la congestión del tráfico en las autopistas concurridas del área podría complicar el viaje a pesar de la distancia más corta. Este contraste entre tradición y conveniencia moderna está en el corazón de la disputa, con la universidad sopesando la responsabilidad fiscal y los objetivos estratégicos frente a sus lazos históricos con el Rose Bowl.\n\nLa situación sigue siendo fluida mientras ambas partes se preparan para un enfrentamiento legal, con posibles implicaciones a largo plazo para Pasadena, UCLA y el panorama del fútbol americano universitario en Los Ángeles.