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En el laboratorio de robótica del Worcester Polytechnic Institute en Massachusetts, algo que podría parecer una decoración de Halloween es en realidad un campo de pruebas serio para drones diminutos diseñados para ayudar en misiones de búsqueda y rescate, especialmente en condiciones difíciles como oscuridad, humo o tormentas. El profesor asistente Nitin Sanket explica que durante desastres como terremotos o tsunamis, los cortes de energía son comunes y los esfuerzos de rescate no siempre pueden esperar a la luz del día. Esto llevó al equipo a buscar inspiración en la naturaleza, eligiendo a los murciélagos, que usan ecolocalización — una forma de navegar rebotando ondas sonoras en objetos — para moverse incluso en entornos completamente oscuros.\n\nCon financiamiento de la National Science Foundation, Sanket y sus estudiantes han estado creando drones pequeños y asequibles que pueden volar donde los drones regulares podrían fallar. Estos robots están diseñados para ser energéticamente eficientes y capaces de operar en situaciones donde la visibilidad es nula. Tecnología similar ya ha tenido impacto global: equipos de emergencia en Pakistán han usado drones para localizar personas atrapadas en techos tras inundaciones, un equipo de rescate en California encontró a un hombre atrapado detrás de una cascada durante dos días con ayuda de drones, y en Canadá, los drones ayudaron a localizar mineros atrapados bajo tierra por más de 60 horas.\n\nA pesar de estos éxitos, los drones actuales generalmente necesitan ser operados manualmente y tienden a ser voluminosos y costosos, limitando su uso en algunos escenarios de rescate. Ryan Williams, profesor asociado en Virginia Tech, destaca el siguiente paso en la tecnología de drones: enjambres autónomos que pueden decidir dónde buscar sin control humano. Su equipo ha usado datos de miles de casos de personas desaparecidas para enseñar a los drones patrones de comportamiento probable, mejorando su efectividad en búsquedas en la naturaleza.\n\nLos drones de Sanket en WPI están diseñados para ser del tamaño de la palma de la mano y hechos principalmente de materiales de bajo costo y grado hobby. Se basan en sensores ultrasónicos similares a los de los grifos automáticos para mapear su entorno enviando pulsos de alta frecuencia y escuchando los ecos, al igual que hacen los murciélagos. En demostraciones, estos drones han mostrado detectar obstáculos como paredes de Plexiglás transparentes incluso en casi total oscuridad, niebla y nieve simulada.\n\nSin embargo, el desarrollo no ha sido fácil. El ruido de las hélices del drone inicialmente interfería con los sensores ultrasónicos, por lo que el equipo imprimió en 3D carcasas especiales para reducir la interferencia. También han incorporado inteligencia artificial para ayudar al drone a filtrar y entender los sonidos que recibe. Aun con estos avances, los drones no son tan agudos como los murciélagos reales, que tienen un oído increíblemente afinado capaz de captar los ecos más pequeños, a veces de algo tan pequeño como un cabello humano a metros de distancia.\n\nSanket enfatiza que aunque los drones aún no son perfectos, el objetivo es eventualmente crear máquinas que puedan desplegarse en misiones reales de rescate donde las condiciones sean peligrosas, oscuras y sucias — situaciones demasiado comunes en emergencias. La promesa de esta tecnología inspirada en murciélagos ofrece esperanza para rescates más rápidos y seguros en escenarios donde los drones convencionales fallan, potencialmente salvando más vidas en el futuro.