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California y otros seis estados que dependen del río Colorado no cumplieron con una fecha límite federal crítica para alcanzar un acuerdo de gestión del agua, a pesar de dos años de tensas negociaciones y el empeoramiento de las condiciones de sequía. Los embalses del río Colorado, especialmente el lago Mead y el lago Powell, enfrentan niveles históricamente bajos, con suministros de agua que se reducen rápidamente debido a una megasequía en curso intensificada por el cambio climático. Aunque los estados emitieron una declaración conjunta reconociendo algunos avances, no ofrecieron planes concretos sobre cómo manejarán el agua del río una vez que las directrices actuales expiren a finales del próximo año.\n\nFuncionarios federales, particularmente de la Oficina de Reclamación de EE. UU., han advertido que podrían imponer su propio plan de gestión si los estados no llegan a un acuerdo. Mark Gold, exdirector del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales y miembro de la junta del principal importador de agua del sur de California, el Distrito Metropolitano de Agua, expresó frustración por la falta de progreso dada la grave situación. Históricamente, las fechas límite federales a menudo se han establecido sin una aplicación real, y este patrón parece repetirse mientras las negociaciones se prolongan hacia otra fecha límite en febrero del próximo año.\n\nLas tensiones entre los estados de la cuenca alta y baja siguen siendo un gran obstáculo. California, Arizona y Nevada (los estados de la cuenca baja) propusieron reducir el uso de agua hasta en 1.5 millones de acres-pie por año, dependiendo de los niveles de los embalses. Solicitaron a Colorado, Wyoming, Utah y Nuevo México (estados de la cuenca alta) compartir cualquier ahorro adicional de agua. Sin embargo, los estados de la cuenca alta rechazaron la propuesta, argumentando que sus usuarios ya enfrentan restricciones de agua cuando los caudales del río disminuyen. El comisionado de Colorado enfatizó el compromiso con la colaboración científica y la sostenibilidad a largo plazo, mientras que funcionarios de Arizona criticaron a la cuenca alta por negarse a aceptar recortes vinculantes.\n\nLos embalses de la cuenca están actualmente llenos en menos de un tercio, y se proyecta que el consumo de California en el río alcance su nivel más bajo desde finales de la década de 1940. Los científicos advierten que incluso un solo invierno seco podría hacer que el lago Powell caiga por debajo de niveles críticos necesarios para la generación de energía tan pronto como en diciembre de 2026. Para agravar el problema, gran parte de la precipitación no llega al río porque es absorbida por suelos resecos, reduciendo aún más la escorrentía. Expertos como Jack Schmidt de la Universidad Estatal de Utah enfatizan la necesidad urgente de recortes más profundos para evitar poner en peligro las operaciones de las presas y las liberaciones de agua de los dos principales embalses.\n\nSin un acuerdo a la vista y con la salud del río deteriorándose, todas las miradas están puestas en la próxima fecha límite federal. Muchos temen que los retrasos continuos obliguen al gobierno federal a intervenir con un plan que podría no satisfacer a todas las partes. La sequía en curso, el crecimiento poblacional y las relaciones fragmentadas entre estados hacen que encontrar un compromiso sea más desafiante que nunca. Aun así, lo que está en juego no podría ser mayor, ya que el río sostiene a decenas de millones de personas y vastas tierras agrícolas en el oeste estadounidense.