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Vietnam enfrenta una seria reconsideración de sus estrategias de gestión de inundaciones después de un año brutal de tormentas que han dejado una destrucción masiva a su paso. Desde deslizamientos hasta calles sumergidas, el país ha visto los efectos devastadores de lluvias implacables y tifones. El gobierno ahora está invirtiendo miles de millones en nuevos enfoques, incluyendo el mapeo detallado de áreas de alto riesgo y la introducción de “ciudades esponja” diseñadas para absorber y liberar agua de forma natural. Este cambio es parte de un plan maestro nacional que se extiende hasta 2030, con más de 6 mil millones de dólares comprometidos para mejorar los sistemas de alerta temprana y reubicar comunidades vulnerables alejadas de zonas propensas a inundaciones.\n\nCiudades más pequeñas, como Vinh en el centro de Vietnam, ya están poniendo estas ideas en práctica. Se están mejorando los sistemas de drenaje, creando cuencas de inundación y transformando las riberas de los ríos en espacios verdes que absorben el exceso de agua durante lluvias intensas. La urgencia se hizo evidente tras una serie de tormentas este año, como Ragasa, Bualoi y Matmo, que causaron daños generalizados. Lluvias sin precedentes convirtieron calles en ríos y provocaron deslizamientos, con apenas tiempo suficiente entre tormentas para que la tierra se recuperara. Los científicos advierten que, a medida que se acerca el tifón Kalmaegi, podría ser solo una de muchas futuras tormentas alimentadas por mares más cálidos y el cambio climático.\n\nLos expertos dicen que el aumento de tormentas en 2025 no es solo mala suerte, sino una señal de un cambio más amplio en los patrones climáticos debido al calentamiento global. Vietnam típicamente ve alrededor de una docena de tormentas anuales, pero el grupo de este año señala una nueva normalidad. Las temperaturas oceánicas han aumentado casi 1 grado Celsius desde tiempos preindustriales, haciendo que las tormentas lleven más humedad y se intensifiquen rápidamente. El daño económico de estos eventos extremos ha sido fuerte, interrumpiendo la agricultura, la pesca y los sectores manufactureros que son críticos para los objetivos de desarrollo de Vietnam. Los medios estatales reportaron pérdidas de 1.4 mil millones de dólares solo en 2025, y el país proyecta necesitar gastar entre 55 mil millones y 92 mil millones de dólares esta década para enfrentar los impactos climáticos.\n\nLos principales centros urbanos de Vietnam, Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh, son especialmente vulnerables debido a su ubicación en deltas fluviales y al rápido crecimiento urbano. Los humedales naturales que antes actuaban como amortiguadores de inundaciones han sido reemplazados por concreto, reduciendo la capacidad del terreno para absorber agua de lluvia. Hanoi, hogar de más de 8 millones de personas, experimentó inundaciones que persistieron durante días, exponiendo debilidades en su infraestructura de drenaje colonial envejecida. Muchos residentes, como el vendedor de verduras Dang Thuan, enfrentan inundaciones hasta la rodilla en sus vecindarios donde se rellenaron estanques para dar paso a nuevas construcciones. La pérdida de cuerpos de agua es asombrosa—solo entre 2015 y 2020, Hanoi perdió áreas equivalentes a 285 campos de fútbol de superficie acuática, aumentando el riesgo de inundaciones.\n\nLos expertos argumentan que las soluciones tradicionales de ingeniería no serán suficientes para enfrentar las inundaciones. En cambio, señalan ejemplos como Singapur, que ha cambiado hacia riberas más verdes que ralentizan el agua de tormenta en lugar de canalizarla rápidamente. Este enfoque basado en la naturaleza está ganando terreno globalmente, con ciudades en India y Sudáfrica también restaurando lagos y ríos para mitigar el riesgo de inundaciones. Las recientes inundaciones en Vietnam han desencadenado una discusión más amplia sobre la adopción de estrategias similares. Se anima a funcionarios y desarrolladores en lugares como Ciudad Ho Chi Minh a adoptar conceptos de “ciudades esponja”, mientras que algunos grandes desarrolladores inmobiliarios comienzan a adaptarse, como Sun Group en Nha Trang, que está creando humedales para almacenar agua de lluvia y reducir el calor.\n\nEn última instancia, la planificación urbana en Vietnam debe evolucionar para tener en cuenta los riesgos climáticos intensificados. Los expertos advierten que confiar en experiencias pasadas dejará a las ciudades desprevenidas para el futuro. En cambio, el diseño urbano debe alinearse con las realidades climáticas emergentes, equilibrando el desarrollo con la gestión natural del agua para construir resiliencia frente a la creciente amenaza de inundaciones y tormentas.