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Un día después de lo que se está llamando la operación policial más letal en la historia de Brasil, la imagen completa de la redada en las favelas de Río de Janeiro aún se está formando. La redada, que tuvo como objetivo a la poderosa banda Comando Vermelho, resultó en un saldo oficial de 119 muertos, incluidos cuatro policías. La operación, conocida como Operación Contención, contó con unos 2,500 oficiales fuertemente armados respaldados por vehículos blindados, helicópteros y drones que asaltaron dos importantes bastiones de la banda: los extensos complejos de favelas Alemão y Penha. Esta violenta represión volvió a mostrar las brutales realidades que acechan lejos de los conocidos puntos turísticos de Río.\n\nEl Comando Vermelho, la facción criminal más antigua y dominante de Río, se ha expandido rápidamente en los últimos años según las autoridades. Ahora controlan alrededor del 20 por ciento del área metropolitana y han superado a las milicias de la ciudad en términos de dominio territorial. Pero esta batalla por el control ya no se trata solo de drogas. El grupo ha extendido su control más allá del tráfico para apoderarse de servicios vitales como internet, agua, electricidad y transporte dentro de las favelas, convirtiendo el control geográfico en fuentes de ingresos constantes.\n\nLos datos oficiales del gobierno del estado de Río sitúan el número de muertos en 119, mientras que la defensoría pública afirma que es mayor, contando 132 fallecidos. Junto a las fatalidades, 113 personas fueron detenidas, incluidos 10 menores, y las autoridades confiscaron 91 rifles así como una gran cantidad de drogas, aunque los detalles específicos sobre los narcóticos incautados permanecen sin divulgar. El gobernador Claudio Castro, que supervisó la operación, destacó la magnitud pero proporcionó información limitada sobre el botín.\n\nEsta redada marca la acción policial más letal de Brasil hasta la fecha, superando la infame masacre de la prisión de Carandiru en 1992 en São Paulo, donde murieron 111 reclusos durante una intervención policial. Redadas mortales anteriores en Río también ocurrieron recientemente: la redada de Jacarezinho en 2021 terminó con 28 muertos, y Vila Cruzeiro en 2022 tuvo 25 fatalidades. Ambas ocurrieron bajo la administración del gobernador Castro, un conocido aliado del ex presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro.\n\nCuriosamente, el gobierno federal, liderado por el presidente Lula, supuestamente no fue informado sobre la operación. El ministro de Justicia Ricardo Lewandowski confirmó que el gobierno estatal llevó a cabo la redada de forma independiente. El propio Lula generó controversia la semana pasada durante un viaje al extranjero, sugiriendo que los narcotraficantes son "también víctimas de los usuarios", un comentario que luego calificó de "mal expresado" y aclaró que su gobierno se mantiene firme contra el narcotráfico y el crimen organizado.\n\nQuedan muchas preguntas sin respuesta. Las identidades de las víctimas no se han divulgado públicamente, lo que genera dudas sobre si los muertos eran los sospechosos específicos señalados por órdenes judiciales. El estatus de los arrestados dentro de la jerarquía de la banda también es incierto. Los medios brasileños señalaron la detención de Thiago do Nascimento Mendes, supuestamente un teniente bajo el líder local de la banda Edgard Alves de Andrade, quien logró evadir la captura.\n\nLos residentes de las favelas afectadas acusaron a la policía de llevar a cabo "ejecuciones", lo que llevó a la fiscalía de Brasil a exigir detalles al gobernador Castro para investigar si los oficiales actuaron dentro de los límites legales. El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, también pidió una "investigación inmediata" sobre el incidente, destacando la preocupación internacional por la conducta y las consecuencias de la operación.